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12 sept 2008

Pequeñas (y grandes) ayudas

Esto tiene que ver con comics pero tambien es para un poco de reflexión.

Brad Meltzer, escritor de EE.UU. empezó una investigación para un libro llamado "El libro de las mentiras", que lo llevó a descubrir que la casa de Jerry Siegel, uno de los creadores de Superman se descomponía de manera deplorable. Vean el video:





Nada que ver con la casa de Renzo Pecchenino (Lukas) en Valparaiso. Los gringos deberían imitarnos.

Asi que el amigo Brad inició una campaña apoyándose en varios profesionales del medio para reunir fondos, mediante remates de diferentes productos y restaurar y transformar dicho lugar en un museo dedicado a este personaje.

Algunos opinaran que esto es una intrascendencia y que se podría usar esa misma energía para tareas más importantes, como . Por supuesto. Pero es también el deseo y el tomarse la molestia de realizar el trabajo, juntar a las personas y hablar y causar un movimiento lo que lo hace tan loable. No es necesari ser Superman y tener la fuerza para desviar el curso de los ríos para ser un Superheroe. A veces bastan las pequeñas acciones como no gastar luz, no botar basura en la calle parecen nimiedades pero contribuyen a mejorar el mundo.



A veces la ayuda puede parecer mínima personalmente, pero significar mucho para otros. Como la anécdota que la dibujante argentina Maitena Burundarena relato una vez en televisión con motivo de los desordenes que ocurrieron en Argentina en 2002 al 2003: como ella sentía que su trabajo era una boludez contrastado a la realidad del país. Reflexionando así sale a pasear y se sienta a lamentarse en una plaza, cuando una anciana se sienta a su lado y le pregunta que le ocurre. Martina le explica su situación y rompe a llorar.

La anciana consolándola le dice algo relevante: cuando en las mañanas ve en las notcias el caos que los politicos tienen al país, lo unico que ponía una sonrisa en su cara era la tira que Maitena publicaba. Gracias a ese comentario Maitena pudo comprender que su trabajo realmente significaba algo para otros, y que les ayudaba en la lucha del día a día. Da para pensar.

Otra alternativa es sumarse a grupos como la FUNASUPO (Fundacion Nacional para la Superación de la Pobreza, Chile) o colaborar con el Hogar de Cristo para generar un cambio en el mundo.

Por mi parte bien por Meltzer y que tenga éxito.
Imagen (c) Maitena.

9 sept 2008

La Continuidad en Comics I : Umberto Eco y Marvel)


  Cuando Umberto Eco publicó su  libro “Apocalípticos e integrados”, Marvel Comics recién estaba en pañales. Analizando el fenómeno de la comunicación de masas, Eco redactó un ensayo sobre Superman y la figura del superhéroe. La mención de otros personajes fue bastante incidental y siempre colocados en relaciçon al hombre de acero. Y con respecto a él y el medio, Eco lo resumió a una frase clave:
Superman no puede consumirse porque un mito es inconsumible”
Es decir, según Eco, Superman, como producto mediatico y figura mítica, no puede avanzar en la vida porque con cada cambio avanza hacia la muerte. Vive atrapado en una disyuntiva de presente perpetuo y progresod el día a día.
Las razones que justifican el estancamiento del personaje (recuerden, cómics anteriores a 1964, año de publicación del texto) varían desde las económicas hasta las narrativas. Y claro, supuestamente a los lectores (y a los editores mucho más) no les interesaba invertir tiempo y dinero en un personaje que iba a dejar de existir.
Eco, al tipear en su maquina de escribir esas líneas, no intuyó la revolución en el medio que se gestaba con la presencia incipiente del proyecto capitaneado por Stan Lee y Jack Kirby llamado Marvel.
En Marvel ocurrió todo aquello que el semiólogo italiano criticaba en Superman: los personajes cambiaban, ya fuesen sus trajes (Iron Man), como en sus actitudes (en Avengers); regresaban después de años de ausencia (Capitán América), tenían varios intereses románticos (Spider-man), se casaban (Fantastic 4), o lo más increíble morían (Gwen Stacy). Y cada evento quedaba registrado no sólo en la memoria de los lectores, sino también en el recuerdo de los mismos personajes que podían pasar meses o años sufriendo las consecuencias de aquellas historias previas. Si por ejemplo, el Dr. Doom moría en un episodio de los Cuatro Fantasticos, no podía aparecer de nuevo espontáneamente. Debía explicarse CÓMO sobrevivió a su aparente muerte, lo que permitía contar otra historia para la revista. En síntesis, esta herramienta era también un buen mecanismo para vender números atrasados de la editorial.
Armada con la continuidad, Marvel logró que los lectores se identificaran mejor con Peter Parker que con Clark Kent y los integró a sus filas (no por nada el termino Marvel-Zombie es tan famoso), pues a través de los lectores la misma editorial corregía o explicaba aquellas historias o detalles aparentemente contradictorios, (que los guionistas eran humanos también), otorgando a sus lectores los entonces celebres “No-Prizes”.
Cada evento podía incluso afectar la continuidad de otras revistas y quedar almacenada en la memoria del lector. Y de manera similar a las teleseries actuales, diferentes capítulos conformaban un tapiz más complejo del universo Marvel. Con esta editorial se demostró no solo que los lectores exigían más y prestaban atención a las lecturas que caían en sus manos.
¿Quién diría que años después esa misma herramienta se convertiría en un arma de doble filo?
Aunque Marvel logró crear un ejercito de consumidores incondicionales que no abandonaron las revistas una vez superada la etapa adolescente, la formula de alargar el tiempo de su propio continuo se vuelve más y más complicada con cada año (real) que transcurre. Los cambios en los personajes, para seguir las tendencias de la moda del momento, terminan por llevarlos a un punto en que aquello que les hizo atractivos en primer lugar se pierde y hay un instante en que debes detenerte o de lo contrario enfrentaras, como Eco lo advertía, al consumo inevitable del mito.
Comparados a los tebeos orientales (de Manga y Anime) que finalizan en cierto punto, los cómics de superhéroes continúan avanzando en el tiempo, enfrentados a la disyuntiva de la temporalidad. Un obstáculo que en la Distinguida Competencia sortean con periódicos “reseteos” cósmicos, pero a los que Marvel se niega a recurrir.
O al menos eso parecía…
Continuara.