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15 oct 2009

Adoradores del papel

Un lector anónimo me hizo una observación sobre como el escaneo de cómics perjudica a la industria, con motivo de este post y señalaba que a diferencia de otros medios el cómic no tiene como defenderse del abuso que presentan los escaneos piratas.
En sus palabras:
"El cine tiene el 3D y el cable para hacerte pagar, los músicos tienen sus conciertos, pero la industria del comic no tiene mucho con que contrarestar la pirateria."
 Aqui discrepo con él. El comic para combatir la piratería se tiene a si mísmo y a ofrecer un producto de cierta calidad. El lector de comics es un coleccionista por definición. Atesora el producto tangible de manera distinta de quien ve películas o series de tv o sigue a un músico. Me atrevería a afirmar que el lector de comics es menos tolerante con la piratería que los de otros tipos de entretenimientos.

Por ejemplo, un lector de libros puede comprar un libro en la calle y lo lee, pudiendo dejar de lado la impresión, la compaginación o el material sobre el que está impreso.
Pero el lector de comic se fija en el detalle de la impresión, los colores, la calidad de la hoja. Lo atesora de manera diferente que quien consume un libro. El lector de cómics en mi opinión es mucho menos tolerante con las ediciones malas. De hecho no recuerdo que existan ediciones piratas de ciertos cómics. (¿En Chile podría ser Mampato? No estoy seguro) Quizás sea porque los piratas no ven grandes ganancias en un mercado tan pequeño. O porque veo que los foros de internet estan llenos de tipos que se quejan de cuan caro es el producto o como es de mala la edición que hace que el tomo se descompagine, que Planeta no respeta la continuidad, que Zinco corta las historias, que Paninni no va a publicar este excelente cómic porque no se vende, etc. etc. 
Si son (ejem, SOMOS)así de tolerantes con las ediciones válidas, cualquier intento pirateado no tendría mucho futuro.
Sin olvidar a los aficionados al manga, otra fuerza importante. Vemos que un chico de diesiseis años guarda cada centavo para comprar un tomo de manga a siete mil pesos, ¿Lo gasta en una edición mediocre o en una que se vea bonita y bien impresa?

Otro aspecto son los cómics escaneados, aqui tenemos que diferenciar los lectores: estan los que consumen historia y por otro lado, los que consumen dibujo. El primero es cierto, posiblemente pasara por alto consumir el comic tangible, pero el segundo... dúdolo. Aprecia la imagen presente. Y la solución para los impacientes es co mandarlos a pedir al país que los imprime o que apuren los "estrenos" igual que lo hace el cine en algunos casos con sus estrenos mundiales.

Ademas, ese afan coleccionista del lector de cómics se manifiesta en otro rasgo: la gran mayoría de los E-comics aspiran a pasar al formato del papel, una meta, pasar al nivel que los validen. Ejemplos de Zuda son High Moon y Bayou, que lograron popularidad con sus trabajos en la web para pasar al papel luego. Más cercano también tenemos el caso de Alpha Luna, que logró dar ese salto. Y en la última Comicon de USA, "ACT-I-VATE Primer", se presentó con la publicación recopilatoria de varias tiras que aparecen en formato virtual, como un puente entre el formato impreso y el formato virtual.

Esa sigue siendo la aspiración de las versiones electronicas. El papel.  Los libros no han desaparecido y está la tendencia de llevar al papel lo más importante, lo más visitado. Con una calidad que nos permita disfrutar de un buen dibujo que perdura durante años, una prueba tangible de nuestra adoración por el papel. De esa manera, no tendremos que perocuparnos de los piratas.
Los árboles por otro lado...
 (Imágenes de Occasional SuperheroineCBR y AlphaLuna)
(Y felicidades a Mister X que estuvo de cumpleaños hace poco. Blog muy recomendable)

19 ago 2009

Continuidad en cómics III: ¡Mantenlo sencillo estúpido!

Cuando decía en post previos sobre como los personajes se convierten en íconos, (parte 1 y parte 2), pensaba lo que ocurre en Marvel con Spider-Man. A un año de distancia de ese remezón y sin un impacto mayor la cosa no parece haber cambiado mucho y parece que a pesar de las polémicas, el JOE dio en el clavo con su decisión.
Eso o a nadie le importa cual es el estado civil de Spider-man, mientras la historia sea buena.
Al otro lado de la cancha, en DC, (la otra gran editorial yanqui) la cabeza visible editorial, TCC Dan DiDio, decidió que era hora de traer de vuelta a un personaje clásico, para horror de unos y deleite de otros. No estaremos de acuerdo pero como parte del negocio del espectáculo, la editorial está en su derecho. Además, a estas alturas el lector de superhéroes veterano comprenderá (idealmente) que la continuidad perfecta no existe y que la verdad no es aquella que se ciñe a los hechos sino la que nos deja más satisfechos. Cierto es que desde nuestra visión como lectores que durante años siguen a tal o cual personaje, vemos como la editorial va y destruye personajes y continuidades en las que hemos invertido tiempo, dinero y emoción. Pero nos olvidamos que desde una perspectiva de negocios, la editorial tiene que seguir vendiendo y entre crear cosas nuevas y seguir apostando por ideas que venden, optan por mantenerse en el negocio con la idea garantizada.
Ambas situaciones, el “Mefistazo” arácnido y el retorno de San Barry, nos lleva a preguntarnos cual es el sentido de tanta cuidadosa continuidad si el siguiente vendrá y deshará las cosas como quiera.
En una entrevista dada a Tebeosfera, Mark Waid, quien precisamente ayudó a la evolución de Wally “Flash” West como personaje, comentaba los cambios en las historias, las retro-continuidades y la diferencia entre continuidad y coherencia. Hay mucha basura en 40 años y solo nos acordamos de cosas relevantes, afirma el autor. Y no vas a dejar la historia si te preocupas de los detalles y permites que eso te arruine la historia.
Tiene razón. Nadie se preocupa por el detalle que los lobos no hablan, lo importante es que quiere comerse a Caperucita.

Waid, que conoce las responsabilidades de un editor (partió como editor en DC y actualmente es el Editor en Jefe de Boom Studios), no es el único profesional que defiende esta postura. Al igual que Keith Giffen, ambos se muestran partidarios de la coherencia en los personajes antes que en las continuidades milimétricas. Por su parte, Erik Larsen, autor de Savage Dragon, planteaba una gran verdad: ¿A quien le interesaría seguir las historias de un Batman anciano y ver como su hijo toma su legado como el joven Batman? Pues aquellos que crecieron con el Batman original. Un héroe de segunda generación, afirma Larsen, apesta. No tiene un origen genial como el héroe original. Siempre es una continuación. Quizás por eso DiDio (doble D, para los amigos) optó por traer de vuelta a Barry Allen, a pesar de que en los últimos 20 años Wally West ha desarrollado más personalidad que su predecesor: no puedes explicar quien es Wally sin explicar quien es Barry. Asi que tomando prestado la personalidad de Gleason de CSI, lo traemos de vuelta y tenemos a un personaje vendedor.

Al lector, sostiene Larsen, no le gusta la idea de envejecer él y enfrentar un Peter Parker que sigue en el colegio. No, los lectores quieren un personaje que cambie, pero que no crezca. Una paradoja si es una historia que nunca acaba, pero con sentido si cerramos el libro al llegar al final que nosotros deseamos.

El concepto de dinastía puede parecer atractivo y crear un sentido de historia, pero sirve en ocasiones muy concretas. Funciona bien por ejemplo en El Fantasma de Lee Falk porque el legado está en la esencia de su personaje, la leyenda es parte de la historia del origen del personaje, pero difícilmente es traducible a otros personajes.
La verdad es que la continuidad muchas veces complica las cosas de manera innecesaria y lo mejor funciona cuando es sencillo: enredar demasiado un concepto y torcerlo lejos de hacerlo atractivo, o profundo, lo complica innecesariamente y aleja a cualquiera que desee seguirlo. Por eso divorciamos mágicamente a Peter Parker; Por eso Barry Allen vuelve de entre los muertos; hay que mantener los conceptos simples o entender una historia unitaria se vuelve más enredado que tratar de ver Lost a partir de la tercera temporada.

Las producciones japonesas son auto-concluyentes y por regla general no evitan el cambio (excepto en casos específicos, como DragonBall), sino que lo explotan. Pero terminan en un punto. La historia acaba y que venga la próxima. Las mejores historias también siguen ese patrón, desde el Superman All-Star a los Ultimates: limitadas, con un solo autor involucrado y un buen artista a los lápices.
En este caso lo que afirma Robert Kiyosaki, experto en negocios, se revela como una verdad: para que un negocio funcione bien, tienes que mantenerlo lo más sencillo posible. Pues no olvidemos que a fin de cuentas, de esto se trata todo y que incluso la continuidad es determinada por los vaivenes del mercado.

Pero eso, es otra historia.
(Imágenes de Comic Art Community, Fummeti.Org de Gianfranco Goria y SF Site)