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8 oct 2009

Sin respeto al horario, ni a las costumbres...

Pues que me di cuenta de una tremenda injusticia: Cuando hable de un par de niños extraordinarios el otro día, me dí cuenta que deje de lado a un par de mocosos de más reciente data que también se han ganado un espacio en la memoria comiquera. Uno es un preescolar japones de clase media y el otro disfruta de su peculiar compañero de juegos un tigre de peluche que ofrece un contrapunto a sus reflexiones. Pero asi como relataba que el cruce  de Mafalda y Charlie Brown sería algo soñado, creanme, presenciar la reunión de estos dos... "angelitos"... lo siento por la niñera que necesitaría varios años de terapia para recuperarse.

Shin chan (Crayon Shin Chan en realidad) y Calvin (de Calvin y Hobbes) son bastante más traviesos e hiperquineticos que los otros dos muchachos, reflejo más de su época. Son un par de bribones. Si Mafalda hacia preguntas indiscretas, estos otros muchachines  realizan cosas, son más activos y necesitados de ritalin que sus predecesores.

Una critica al mundo adulto y sus preocupaciones a traves de los ojos de inocentes criaturas que viven su existencia carentes de los complejos. A Calvin lo acompaña un tierno tigre, Hobbes, a veces complice de sus travesuras, otras la vez manifestación de su conciencia. Calvin es un id liberado mientras Hobbes funge de  ego, de Pepe Grillo, pero en un papel inconstante. A veces el propio Hobbes le juega bromas a su "padre" y somos cómplices en el autoengaño del niño, típicas bromas de cada amigo imaginario que se comió las galletas y por lo cual nos culparon. El superego (aun no está armado en la mente) en este caso proviene del mundo adulto, sus padres, impositores de reglas y costumbres que Calvin rompe sin cargo de conciencia.

Shin Chan carece de un amigo imaginario, por lo que nadie lo refrena cuando está solo. Reconosco que en occidente la mayoría lo conoce por la serie de televisión, pero como todo personaje exitoso en Japón, este preescolar residia en las páginas de la revista Futubasha Manga's Town desde 1990 . Un retrato de la clase media de una sociedad que convive con la tradición y la ezquizofrenia de la tecnología. En su derecho de niño, Shin se burla de esas tradiciones y costumbres, al no estar impuestas en su mente con la crianza, para desesperación de sus padres, maestros y algunas veces sus amigos, quienes lo elevan a la categoría de líder . El unico que no lo juzga es su mascota, no tan presente en sus aventuras como un tigre relleno de algodón, pero que observa desconcertado al pequeño dueño sin ningún complejo de Lassie. Shin Chan, un manga orientado a los adultos, vive sin complejos su existencia, manifiesta sus deseos sin inhibiciones y en el fondo vive como muchos japoneses ( y occidentales) quisieran: sin culpas.
Durante diez años desde 1985, Calvin y su amigo aparecieron en tiras de diario de la mano de Bill Watterson. A más de una década del termino de la serie, esta tira a medio camino entre la infantil y los funny animals, continua encantando a los mayores. La continuación de Shin Chan está interrumpida. Fue noticia hace poco el trágico fin de su creador, Yoshito Usui. Mal día escogió para salir a la montaña. Sus hijas continuaran con la serie han declarado, ¿Lo lograrán? No lo sé, pero ya no será igual.
Pero como con Calvin, con Charlie, con Mafalda, siempre podemos disfrutar de esas primeras aventuras anteriores  igual que como evocamos nuestras propias memorias infantiles en esa aventura que es la vida.

7 oct 2009

Esos locos bajitos....

Uno de mis crossovers soñados es uno que nunca va a ocurrir por varias razones: primero, uno de los creadores está muerto; segundo, el formato que publican a los involucrados no prodiga este tipo de eventos; tercero, es absolutamente innecesario.

Me refiero al encuentro entre Charlie Brown (o Carlitos como le conocen algunos), creado por Charles Schulz (quien nos dejó en febrero del 2000) y Mafalda, creada por Joaquín Salvador Lavado (alias Quino, y que sigue con nosotros).
Ambos personajes comparten varias características: son niños, tienen una curiosa colección de amigos, y cada uno enfrenta el mundo con una filosofía especifica: Charlie, con una pesadumbre perpetua; Mafalda, con una agresiva actitud crítica al mundo.
En lo narrativo, ambos personajes habitan (tiempo presente, los personajes de cómic viven mientras se les lee) la strip o tira diseñado para la página de diarios, en los que desde una a siete viñetas, relataban una historia en que desde su inocencia miraban un mundo a veces demasiado hostil a ellos. No por nada, Mafalda nació como homenaje a Charlie, pero crecería más allá de la copia para retratar un periodo de la historia argentina, que trascendió el tiempo. Y a ambos les bastó una línea sencilla para descubrir los matices grises del mundo.
Pero como niños, a pesar de que continuaba la guerra en Vietnam o que Charlie nunca pudiera elevar el volantín, ninguno de los dos se rendía. Charlie insistía en patear el balón, Mafalda bombardeaba a sus padres con preguntas que ellos también quisieran tener.

Quizas la diferencia más relevante entre ambos muchachos era la presencia adulta: Mafalda interactuaba visualmente con sus padres, desconcertados por esa niñita y sus preguntas indiscretas, pero de Charlie solo veíamos el mundo desde su perspectiva, con adultos ausentes, donde las criaturas más versatiles son un perro y un pájaro con nombre de concierto hippie.
Mafalda nunca pudo tener mascota, no tenía espacio en el departamento que habitaba con sus padres y que se encogió, primero con la llegadadel televisor y luego de su hermanito, Guille. UN departamento similar al que Quino la concibió. Ahora volvió de alguna manera al lugar donde nació, en forma de estatua en la esquina bonaerense de Chile con Defensa. (Podremos decir también que Mafalda nació en Chile y no faltamos a la verdad).
Nunca se van a encontrar, lo sé, pero pienso que Charlie se beneficiaría mucho si escuchara un par de horas a Mafalda y se olvidara de esa pelirroja, que Susanita se enfrentara a Lucy, que Linus compartiera su mantita con Felipe a ver si este se le quitan sus inseguridades y Manolito tratara de montar un espectáculo con ese asombroso par de mascotas ante las protestas de Libertad y Peppermint Patty.
Como dice Serrat...
(Fotos de El Forastero y Clarín.com)