15 ago 2010
25 nov 2009
¿El fin del Anime?
A grandes rasgos, anuncia que en Japon, el anime, la versión animada del manga va en caída.
Una de las mayores exportaciones de Japon es el Anime. Pero hoy en día se vende menos.
A ver, voy a repetir.
El anime de Japón se vende menos. El negocio está tan malo que el gobierno japonés está metiendo mano al desarrollar programs que promuevan el consumo y la producción del anime en casa.
Los productores en algún momento se dieron cuenta que existen estudios fuera de la nacion del sol naciente que pueden cumplir con estandares similares y que sale más barato producir anime fuera del país (en China, en Corea, en Taiwan, Vietnam, ) y que el producto igual seguirá vendiendose. La crisis tambien los ha golpeado y nueve de cada 10 trabajadores emigra de los estudios de animación al mundo de los videojuegos. Y eso porque aunque el anime sigue vendiendose en el mundo, los pequeños estudios japonenes no laburan con ganacias suficientes para justificar su existencia. Y eso sin contar con las descargas ilegales de internet, que si que afectan la industia y minimizan las ventas.
A mi no me miren. Yo leo comic. Veo anime cuando me invitan, pero no de manera esporadica.
Ya había leído que en ALemania al menos los negocios que antes se dedicaban a la venta de peliculas anime y tomos de manga se pasaron al rubro de los video juegos pero lo consideré un lapsus, de esos que vienen y van. Las sociedades cambian y a veces ciertas cosas se olvidan pero luego se redescubren.
Y aquí viene otro de los aspectos culturales que afectan la industria y es que en Japón hay cada vez menos niños. Ya saben, control de natalidad, mujeres más abocadas al trabajo fuera de casa, postergacion de la maternidad, etc. el punto es que al haber menos consumidores pequeños, las cadenas y los auspiciadores (Sponsors, ignorantes del castellano) no compran nuevos productos para transmitirlos por los canales, por lo que la industria pierde una buena tajada de recursos. Asi que recurre al mercado adulto con peliculas soft o hard y más violentas para sobrevivir. Pero al abandonar el mercado infantil, no se engendran nuevos consumidores. Crítica similar al problema que tenía el mercado yanqui (y que ha trabajado en los ultimos tiempos en revertir). Ademas, confieso que si tengo que elegir entre una pelicula porno de monitos y una de, digamos Jenna Jameson, gana la rubia por varios motivos. Y considerando que esto es una tendencia mundial y que la caída de la población infantil es global, quien sabe como aguantará el negocio en las próximas décadas. Y como dice en el reportaje Osamu Yamazaki "Sin gente joven perdemos la creatividad y loa flexibilidad".
Quizas sólo exagero. Pero no deja de pillar de sorpresa que una institución como lo es este tipo de cultura en Japón este siendo afectada por su propia influencia, su expansión y que en cas es donde tiene problemas. Lo que si entiendo es que cuando a una industria, el gobierno tiene que subvencionarla es porque el negocio no esta nada bien. Para nada.
25 sept 2009
Robotech, el despegue.
Para todos los que vieron Robotech y conocieron por primera vez la animación japonesa o aquellos que descubrieron con ella las posibilidades de la animación, le recomiendo que vayan y pasenlo bien.
He aqui un par de comerciales del evento:
El poster de rigor.
Y comerciales de Youtube:
Van a haber charlas, discusiones interesantes y oportunidades de adquirir juguetitos y demases.
Y quienes asistan a lascharlas quizas, puedan aclarar una duda: Rand, personaje de la tercera generación, ¿Era chileno?
13 ago 2009
Paseando entre cosplayers
Durante el fin de semana asistí al evento de CosParty que se realizó el 8 de agosto.
Cosplay promociondo por Ray=Out, revista virtual. El espacio ocupado fue el Aula Magna de
Hace tiempo (años admito) que no asistía a un evento como este (el trabajo y las demandas de la vida adulta, sigh) y en los últimos años se han multiplicado con fuerza a lo largo del territorio. De hecho, existe otro planeado para diciembre, para aquellos que quieran prepararse y asistir con su propio disfraz.
Debo admitir que quedé gratamente sorprendido con lo que pude ver. Aunque el cosplay no es algo por lo que me decante (solo asistí a una fiesta de disfraces en mi vida, si soy aburrido), reconozco que se necesita personalidad (mucha) para salir a la calle con ropas que los más tradicionalistas tacharían de ridículas. Eso sin contar el tiempo y recursos que puede tomar el confeccionar un disfraz, que muchas veces se resuelve más con ingenio que con recursos. Pero como todo grupo social, se puede percibir un sentido de comunidad al que vale la pena unirse. Desde fans del disfraz que sienten la necesidad de convertirse en el personaje, a dibujantes como Andrés San Martín, que aprovecharon de mostrar sus trabajos.
El espacio ocupado por los stands era limitado, como todo es esta pequeña ciudad, pero abundaban los personajes de animes (y no pude reconocer a todos) que posteriormente entraron a participar en el concurso. Desde Súper Mario a la reina de corazones (de la historias de Lewis Caroll) deambulaban mientras los gritos de entusiasmo se escuchaban desde el teatro. A quienes concursaron se unieron aquellos que solo iban a mostrarse y aquellos que fueron a comprar y ponerse al día. Puede enterarme y aprender mucho de esta forma de cultura, que crece con cada día que pasa.
Curiosidades como la familia de Goku con su pequeño Gohan, Bola de Dragón incluida se apareció. Pprotagonistas de conocidas producciones como Naruto y Maka de Souleater se hicieron presente y se dieron tiempo para divertirse en el escenario; personajes de diferentes animaciones y videojuegos, a otros de mangas que aun no conozco (deberé consultar a mi gurú particular de cosas de Japón, Jean-Pierre). Un espacio para compartir y divertirse, un expacio de expresión, que era lo importante.
Como esta es una revisión pequeña, comparto unas fotos que tome ese día. Acá pueden ver una galería más completa y dejar su opinión. (http://www.rayout-network.com/2009/08/10/cosparty-cumplida/)
Mientras tanto, que todos estos eventos vengan. Los estaré esperando.
